lunes, 9 de noviembre de 2009
Al otro lado
Olía a serrín, a virutas esparcidas por el suelo en constante movimiento. A ruido de corte mecánico, casi a quemado por el roce acelerado de los materiales encontrados.
La puerta permacía cerrada, tu al otro lado susurrabas cosas, como dormida, aplastando la cara posiblemente al metal pintado de azul.
Los ojos abiertos me los imaginaba yo, parpadeantes en la oscuridad que invita al miedo a ser feroz y palpable, oscuro, casi negro.
El trozo de puerta mas próximo al suelo se hace mas azul, casi añil, mas caliente. Es por tu boca, que despide su aliento contra ella y enmudece por momentos a todo el entorno que aplica su necesidad de mostrarse.
-¡¡¡Dime, dime!!!
Seguía oliendo a serrín, pero tu ya no sonabas, no sonabas.
(Jtown)
La puerta permacía cerrada, tu al otro lado susurrabas cosas, como dormida, aplastando la cara posiblemente al metal pintado de azul.
Los ojos abiertos me los imaginaba yo, parpadeantes en la oscuridad que invita al miedo a ser feroz y palpable, oscuro, casi negro.
El trozo de puerta mas próximo al suelo se hace mas azul, casi añil, mas caliente. Es por tu boca, que despide su aliento contra ella y enmudece por momentos a todo el entorno que aplica su necesidad de mostrarse.
-¡¡¡Dime, dime!!!
Seguía oliendo a serrín, pero tu ya no sonabas, no sonabas.
(Jtown)
martes, 3 de noviembre de 2009
Cuento de una niña
Había una vez una niña, pequeñita como cualquier personita que se pone de puntillas para alcanzar cada cosa. Pequeña como las migajas que se quedan duras en las esquinas de las casas ocupadas por ancianos que ya no les alcanza tanto la vista.
Esa niña quería ser mas grande, sumar tantos centímetros como para llegar a todas las cosas sin tener que ponerse de puntillas, pues le fastidiaba, odiaba hacer ese esfuerzo tan solo para poder coger una magdalena o unas fresas.
Paso el tiempo, y la niña evidentemente creció y dejó de tener que ponerse de puntillas para tomar entre sus manos los objetos. Ahora sin embargo, tenía que agacharse muchas veces a lo largo del día para coger lo que estaba a ras de suelo, y la niña no tan niña se quejaba de lo que le fastidiaba doblar la cintura tantas veces.
Un buen día esta niña se canso y decidió no coger nunca nada mas, así no tendría que agacharse ni ponerse de puntillas. Entonces pasaron a su lado sartenes, frutas, llaves de coches, bolsas de verduras, novios, flores, joyas, sillas, televisores...
No disfrutó un montón de cosas, ella dice que disfrutó mucho mas de otras, quien sabe. Lo que nunca se le pudo negar es que hizo... lo que verdaderamente quiso.
Esa niña quería ser mas grande, sumar tantos centímetros como para llegar a todas las cosas sin tener que ponerse de puntillas, pues le fastidiaba, odiaba hacer ese esfuerzo tan solo para poder coger una magdalena o unas fresas.
Paso el tiempo, y la niña evidentemente creció y dejó de tener que ponerse de puntillas para tomar entre sus manos los objetos. Ahora sin embargo, tenía que agacharse muchas veces a lo largo del día para coger lo que estaba a ras de suelo, y la niña no tan niña se quejaba de lo que le fastidiaba doblar la cintura tantas veces.
Un buen día esta niña se canso y decidió no coger nunca nada mas, así no tendría que agacharse ni ponerse de puntillas. Entonces pasaron a su lado sartenes, frutas, llaves de coches, bolsas de verduras, novios, flores, joyas, sillas, televisores...
No disfrutó un montón de cosas, ella dice que disfrutó mucho mas de otras, quien sabe. Lo que nunca se le pudo negar es que hizo... lo que verdaderamente quiso.
Astilla de Nogal
Estúpido, agarrado a la fe que me dice demasiadas veces que no, me cobijo a la sombra constante de tu copa.
Tus venas talladas en el tiempo oscurecido por el aire, tus pasos sin movimiento que te acercan a la muerte y tu fruto que cae sin varas, me hacen pensar, y pensar, y pensar.
Reflexiono mejor ante verdaderos gigantes como tu, ante ojos que merecen su nombre, ante lo pequeño que me veo desde lejos.
Gracias por estar ahí, a mis pasos, a mi intuición por hallarte.
(Jtown)
Tus venas talladas en el tiempo oscurecido por el aire, tus pasos sin movimiento que te acercan a la muerte y tu fruto que cae sin varas, me hacen pensar, y pensar, y pensar.
Reflexiono mejor ante verdaderos gigantes como tu, ante ojos que merecen su nombre, ante lo pequeño que me veo desde lejos.
Gracias por estar ahí, a mis pasos, a mi intuición por hallarte.
(Jtown)
miércoles, 21 de octubre de 2009
RENACIMIENTO
Puedo optar por esto:
RENACER.
De cualquier puta
o
de cualquier virgen,
no me importa.
Follarme al destino
y
desencantarlo,
se me da bien el desencanto
y tampoco me hace falta el sino.
Puedo optar por el renacimiento
e inseminarme de mí:
RENACER EN MÍ.
Cagarme en todo lo malo que me dais,
vagar descalza y con las piernas de par en par,
como volando…
Puedo optar por volver a nacer cuando quiera,
es fácil,
sólo tengo que SALTAR y no caer,
rebotar encima de ti
y largarme deprisa,
recogiéndome el pelo
y subiéndome las intenciones
por entre los muslos
… esta también puede ser una opción.
(dibujo inspirado en la obra de LA MUJER SEMILLA )
¡para ti, Ori!
Maríapahn
sábado, 10 de octubre de 2009
domingo, 4 de octubre de 2009
Suelto
Tu caminabas carpeta en pecho por una calle que hace una pequeña cuesta para divertir a las lluvias. Paras en cada esquina, con el mirar propio del que guarda su figura para no ser rozada, y prosigue tu pelo, te acompaña, golpeándote suavemente la nuca blanca y recta que hoy no destapas.
Has mirado dos veces hacia atrás porque notas que alguien piensa en ti, has notado el paso inseguro que marco, y mi respirar rápido que no te alcanza.
Aceleras pisando mas veces por segundo, saltando los cruces sin pensar en tu integridad física, buscando algún comercio abierto que haga de roca en la que mis brazos no puedan entrar.
Retrasando la velocidad, paso lentamente por la puerta donde tu estas comprando algo... que no necesitas.
Has mirado dos veces hacia atrás porque notas que alguien piensa en ti, has notado el paso inseguro que marco, y mi respirar rápido que no te alcanza.
Aceleras pisando mas veces por segundo, saltando los cruces sin pensar en tu integridad física, buscando algún comercio abierto que haga de roca en la que mis brazos no puedan entrar.
Retrasando la velocidad, paso lentamente por la puerta donde tu estas comprando algo... que no necesitas.
Hoy no
Me fascina el silencio,
la seriedad de tu boca
cuando lo disfruta,
el ir y venir de los sonidos
que son rechazados,
el suspiro sonoro que casi molesta.
Me fascina cuando callas,
que te preocupes en no derramar
ni un gramo de ruido inútil,
nada.
Nada.
Ausenta lo deseado por todos,
hazlo por mi,
calla.
(Jtown)
la seriedad de tu boca
cuando lo disfruta,
el ir y venir de los sonidos
que son rechazados,
el suspiro sonoro que casi molesta.
Me fascina cuando callas,
que te preocupes en no derramar
ni un gramo de ruido inútil,
nada.
Nada.
Ausenta lo deseado por todos,
hazlo por mi,
calla.
(Jtown)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
