El mundo es de los otros;
de los que no respiran por branquias como yo,
de los que tienen pulmones y tabique nasal,
brazos en vez de alas
y ganas de trabajar.
Pero los amaneceres borrachos son para mi si quiero
y las dudas de las ensoñaciones,
me quedo con las esquinas de las putas y las uso
o me fabrico un poema de angostura y albahaca
y si alguien no gusta …
puede irse lejos.
Porque el mundo de los telediarios
a veces es contingente:
las mentiras de los cuerdos.
Vivo con la cabeza en los pies y
los pies casi siempre escondidos debajo de los eclipses.
Y levantarse de la cama suele costar menos
cuando resisto tus críticas y tus desaires:
perennemente acabo en silencio porque no me importas,
pero otras veces,
las menos,
tu mundo me gana y he de santiguarme antes de comer,
aunque crea que Dios pertenece también a este invento tuyo;
que no es mío ni tampoco de los ocasos…
pero eres tan enorme en tu cosmos fabricado de iguales
que si no rezo como tu mandas me pisas y me muero
(y pongo parte de mi,
porque quiero poder vivir para robar el sentido a todo lo que tú no miras).
Sucumbo y cedo por ceder
¡para que te calles!
Porque tu tierra es
sólo la mentira por el dolor de no poder volar
porque no se tienen alas,
de no respirar porque no se tienen branquias,
de no encontrar nada de lo que buscas porque el miedo te corroe,
te mata,
te va privando poco a poco de todo lo que en tu mundo tiene nombre y
en el mío, sólo es lo que yo quiera que sea…
deseo,
filantropía,
armonía,
temblor,
locuacidad,
diversión,
arrecho,
distensión,
principios.
Donde los finales no existen no existe el desamparo,
sólo el sentimiento indomable de lo que somos él o yo…,
y a quien no le guste que se marche,
aquí el rencor tampoco tiene nombre.
(Mariapahn)
(Poema para que la ira dure lo menos posible,
al final el mundo hay que compartirlo,
no nos queda otra.)
